Cómo funciona
Cazatimos no dice quién es culpable: mide el riesgo de un enlace a partir de señales que cualquiera puede comprobar, y te explica cada una.
Última actualización:
Qué pasa cuando pegas un enlace
- Buscamos el dominio real. Quitamos los disfraces habituales (subdominios engañosos, letras de otros alfabetos, el truco de la @) y te enseñamos la web a la que de verdad lleva el enlace.
- Hacemos las comprobaciones en paralelo, desde nuestro servidor y sin abrir nada en tu dispositivo. Cada comprobación tiene un tiempo máximo: si una no responde, el análisis sigue y te lo indicamos.
- Sumamos las señales y aplicamos dos reglas que mandan sobre la suma: si la web es oficial de una marca que tenemos verificada, el riesgo se queda en bajo; si aparece en una lista de sitios peligrosos con licencia, el riesgo es muy alto.
- Te damos un nivel (bajo, medio, alto o muy alto), una frase de resumen y los pasos a seguir.
Qué señales miramos
- Antigüedad del dominio. Consultamos la fecha de alta en el registro oficial (protocolo RDAP). Cuando el registro no la ofrece, como ocurre con los .es, la estimamos por el primer certificado de seguridad publicado en los registros públicos de Certificate Transparency. Que una web sea nueva no basta para subir el riesgo: todas lo son al principio. Solo lo tenemos en cuenta si la página o el enlace muestran además otras señales.
- Parecido con marcas. Comparamos el nombre con más de cien bancos, empresas de paquetería, compañías y organismos que se suplantan en España: letras cambiadas, números en lugar de letras, caracteres de otros alfabetos y combinaciones como «nombre-de-la-marca-envios».
- Marca en una dirección ajena. Por ejemplo,
bbva.******.com: la web real es la parte final,******.com. - Lo que pide la página. Descargamos el código de la página como texto, sin ejecutarlo, y vemos si pide contraseñas, datos de tarjeta o códigos SMS. En una web recién creada, pedir la tarjeta o códigos del banco aumenta el riesgo; una contraseña sola, no, porque es lo normal para abrir una cuenta en la propia web.
- Cómo se presenta la página. Si su título o su nombre dicen ser un banco, una empresa o un organismo, pide datos y no está en ninguna de sus webs oficiales, lo señalamos. También si su código manda lo que escribes a un bot de mensajería.
- Redirecciones y acortadores que esconden el destino real.
- Datos de la empresa. Si parece una tienda, buscamos el aviso legal y el NIF o CIF.
- Configuración técnica: certificado de seguridad, correo electrónico del dominio y terminación del dominio. Como la antigüedad, son datos de contexto: solo cuentan junto a otras señales.
- Popularidad. Las webs más visitadas del mundo, según la lista académica Tranco, reducen el riesgo.
- Reportes de la comunidad, siempre revisados antes por moderación. Un único reporte nunca cambia el nivel.
No publicamos cuánto pesa exactamente cada señal. No es por ocultar nada: es para no darles a quienes estafan la receta para esquivar el análisis. En cada resultado sí te decimos qué señales aumentan el riesgo y cuáles lo reducen.
Los niveles
- Riesgo bajo: no hemos encontrado señales claras de estafa. No es una garantía: revisa siempre que la dirección sea la que esperabas.
- Riesgo medio: hay señales que piden precaución. No metas datos si has llegado desde un mensaje.
- Riesgo alto: varias señales coinciden con las de las estafas y al menos una es grave. No uses el enlace.
- Riesgo muy alto: además, hay una prueba directa: la web se parece a una marca sin ser suya, figura en una lista de sitios peligrosos, disfraza su dirección o la han reportado varias personas.
Regla de prudencia
Acumular detalles menores no basta para hablar de riesgo. Los datos del dominio (que sea nuevo, que estrene certificado, que no tenga correo o use una terminación barata) solo cuentan si la página o el enlace dan además una prueba: una web que acaba de nacer y no muestra nada raro se queda en riesgo bajo. Sin al menos una señal grave (una web recién creada que además da alguna prueba, que se parece a una marca o se presenta como ella, que pide la tarjeta o códigos siendo nueva, que usa una dirección numérica o disfrazada, una lista de sitios peligrosos o los reportes de varias personas), el resultado nunca pasa de riesgo medio. Y sin una prueba directa, nunca llega a muy alto. Preferimos quedarnos cortos antes que señalar por error a una web legítima.
Mensajes y teléfonos
Si pegas un mensaje entero, marcamos en el propio texto los trucos que más se repiten en las estafas (prisa, pagos pequeños, falsos avisos de paquetes, bancos u organismos, peticiones de códigos…), analizamos sus enlaces como cualquier otra web y te decimos qué tipo de números de teléfono contiene. El nivel del mensaje es el del peor de sus enlaces, combinado con los trucos del texto. No guardamos el mensaje.
De un teléfono te decimos solo qué tipo de número es (móvil, fijo, gratuito, de pago o extranjero). No tenemos una lista de números ni decimos quién llama: un número puede ser de un particular y la persona que llama puede falsificar el que aparece en pantalla.
De dónde salen los datos
Usamos fuentes públicas o con licencia que permite su uso en una web como esta: los registros de dominios (RDAP), servidores DNS públicos, los registros de Certificate Transparency, la lista de popularidad Tranco y, cuando está activada, Google Web Risk. No usamos listas cuya licencia prohíbe el uso comercial. Nuestro principal activo son los reportes revisados de la comunidad y las alertas que publicamos.
Nuestro robot se identifica como CazatimosBot. Puedes leer qué hace y qué no hace.
Cómo medimos si acertamos
Mantenemos un conjunto de pruebas con casos de estafas reales y webs legítimas españolas (bancos, tiendas, organismos y pequeños comercios). Cada cambio en el motor se prueba contra él y no se publica si empeora los resultados. Nuestra prioridad es no señalar a webs legítimas: un error así hace daño a un negocio real.
Límites
- Una web que hoy parece normal puede convertirse en fraudulenta mañana, y al revés.
- Algunas webs de estafa enseñan una página inofensiva a los robots y otra distinta a las personas. Por eso miramos también señales que no dependen del contenido.
- En los mensajes reconocemos trucos conocidos, no todos: un mensaje sin señales puede ser igualmente una estafa nueva. Ante la duda, compruébalo por otra vía.
- El análisis es orientativo y no sustituye a la denuncia ante la Policía Nacional o la Guardia Civil ni a la consulta gratuita al 017.
Si crees que nos hemos equivocado
Si eres titular de una web, pide una rectificación. Retiramos su ficha pública de forma cautelar mientras lo revisamos, respondemos en 48–72 horas y registramos cada decisión con su motivo.